domingo, 13 de octubre de 2013

Comidas Típicas - Elotes Asados.

Seriamente he considerado que faltaba algo por tratar en los tópicos relacionados a las tradiciones populares de Guatemala, he caído en la cuenta que no había hablado para nada de la comida típica.
Afortunadamente, el día de ayer me encontraba buscando un material para un disfraz que le pidieron a mis hijos y mi esposa me envío por el encargo a una miscelánea. Es de esas misceláneas que existían en mis tiempos de pequeño, de esas que venden lustrinas, lana, botones, fieltro, plasticina, globos, papel de china, papel crepé, papel construcción, cartulina, encaje, juguetitos plásticos, calcomanías, agujas capoteras, bricho, brillantina y también empacan regalos.
Y no sé por qué tuve la feliz idea de aparcar el auto lejos (quizá porque más cerca me podrían poner cepo los policías de tránsito), así que tuve que caminar mis buenas tres cuadras completas desde donde aparqué hasta la miscelánea.
Felíz idea digo, porque llevaba años, pero tal vez más de ocho años que no me comía un elote asado.
Esas ventas de comida que dejé de frecuentar al casarme cuando empecé a comer comida saludable.
Miedo yo, jamás. Tengo presente que si mi estómago soportó la comida de la calle veintiséis años todavía estoy en capacidad de procesarla.
Pues en efecto, me topé con una venta de elotes asados, de esas que acostumbraba ver el la zona 1 capitalina, de esas que se ponen frente a la Basílica de Santo Domingo precisamente ahora en Octubre, para el mes del Santo Rosario, cuando se ubica la feria frente al atrio de la Iglesia.
Me acerqué sin más y le indagué a la buena señora por el precio.
Me dijo que costaban cinco quetzales y que también tenía de esos otros, de los más tiernos.
Yo quería de los amarillos, los más sazones, me gusta la textura entre tostada y carnosa de esos granos.
Le pagué, me dió mi elote y mi vuelto y me puso entre la hoja y la mazorca mi buen trozo de limón que pasó primero por un recipiente con sal.
Respiré profundo y dije para mis adentros: "Hala!, si vamos a morir de una super infección estomacal, que sea por un elote asado como este"...
Y afortunadamente ya ven, hierba mala nunca muere. Aquí me tienen escribiendo mi oda a un elote asado. El problema será que me aficione de nuevo a pasar cada fin de semana por uno.
¿A alguno de ustedes se les antoja, queridos lectores?
Ah... ya sé, es que una imagen vale más que mil palabras, aquí les dejo en la foto de los elotitos.
Hasta el próximo post.

Puesto tradicional de elotes asados, San José Pinula.
Octubre, 2013.
Se me olvidaba, algo más. La caminata me a ha repercutido en una gripe y constipados memorables, al menos tengo el consuelo de saber que tendrán que batallar con los microbios de los elotes para ver quién gana.

viernes, 11 de octubre de 2013

Leyendas y Tradiciones - Presagios de Fallecimientos.

A través de los tiempos la gente se ha interesado por conocer el futuro y qué le depararán los días venideros. Sin embargo, cuando lo que se presagia es la muerte de un familiar o la propia tal afán suele convertirse en una pesadilla.

Hay varias señales que las viejas consejas argumentaban que debían tomarse en cuenta para identificar que alguien estaba a punto de morir.

He aquí la primera de las formas. No existe animal al que se le tema más en cualquier barrio de nuestro país que a la aparición de una Mariposa Negra.

No me malinterpreten, no es cualquier tipo de mariposa de este color. La que refiere la historia suele ser una mariposa grande, muy grande, por lo general del tamaño de una cuarta, unos 15 a 25 cms de extremo a extremo de las alas o incluso hay reportes de algunas más grandes. No presentan ni manchas ni rayas, ni ninguna otra alteración, suele ser completamente negra, con el cuerpo muy grueso y las alas densas.

Había leído también en los libros de Héctor Gaytán y de Celso Lara Figueroa sobre esta extraña mariposa, pero nunca le había dado más valor probatorio que el de cualquier otra leyenda de espantos y aparecidos.

Recuerdo que en el barrio de La Palmita, donde pasé mi infancia (mis primeros 10 años), una vecina nos comentó que su hermana le había contado alarmada que había visto aparecer a una gigantesca mariposa negra y que esta se había posado en el dintel de la entrada de su casa y había permanecido allí casi todo el día.
La espantaron, pero a las pocas horas regresó, volviendo a posarse ahora sobre el marco de una ventana de la sala.
Un par de días después, su hijo mayor sufrió un accidente y falleció.

Pues no sé si por una macabra casualidad 4 días exactos antes de que falleciera mi abuela materna recuerdo que en la sala de mi casa apareció una gran mariposa negra, como si fuera un pañuelo extendido en la pared.
La perseguí para matarla varias veces pero nunca pude darle caza. Y aunque la aullenté los primeros dos días, al tercero dejé de hacerlo. Al cuarto día como comenté anteriormente, mi abuela falleció.
Pero no fue la única vez que me tocó experimentar esa "extraña coincidencia". Tan solo tres meses después de eso, la mariposa negra volvió a rondar nuestro hogar. Es esta última ocasión coincidió con la repentina muerte de mi tía.

El canto del búho en las zonas rurales también dicen que es presagio de que allá a quien voltea el ave a ver cuando emite su canto de muerte será la próxima persona en emprender el camino hacia el más allá.

Pero no solo los animales parecen presentir o vaticinar la muerte. Recuerdo también que me contaban que soñar con pérdida de piezas dentales era un presagio de que alguien iba a morir. Cuanto más visible era la pérdida, más cercana era la persona que iba a morir.

Y así como existen algunos rituales como el de salir a dar una vuelta a la cuadra con las maletas para augurar un viaje o comer doce uvas, una por cada campanada para año nuevo justo a media noche con sus correspondientes deseos, también recuerdo que se sugerían realizar dos extraños rituales para vaticinar el futuro del año.

El primero consistía en que justo a la media noche se procedía a romper un huevo y a depositarlo en un tazón. El tazón debía ser colocado debajo de la cama de la persona que quería vaticinar su futuro y a las doce de la tarde del día siguiente, se sacaba para proceder a su interpretación. Si la figura que formaba la yema sobre la clara se veía como un velo, entonces habría boda o de la persona que había realizado el ritual o bien de alguien muy cercano. Si la figura simulaba un barco, viaje. Si no se había deformado, el año transcurriría sin ningún suceso digno de atención. El horror se podía hacer presente si en cambio lo que formaba era una especie de ataúd, pues esto presagiaba indudablemente la muerte.
Nunca fui lo suficientemente curioso para intentarlo, pero sé que más de uno de nuestros vecinos en aquella época lo realizó.
Animales y extraños rituales según las viejas consejas se asocian al vaticinio de la muerte.

La otra forma de presagiar la muerte de algún miembro de la familia o amigo era esperar justo el sol de medio día para el año nuevo.
A la hora que el imponente disco se encontraba en el cénit descargando sus rayos con la mayor intensidad posible, todos los presentes se formaban en fila y aquel o aquellos que no viesen proyectada su sombra en el piso sabrían de antemano que irremediablemente ese año sería el último de sus vidas.

Y de ustedes amables lectores, ¿ alguno ha sido testigo de alguna otra situación que presagiara la muerte?

Espero sus comentarios e historias de ser ese el caso.


miércoles, 9 de octubre de 2013

Manifestaciones de Espantos y Aparecidos - Los Penitentes de la Recolección.

Se suele asociar en algunos casos la manifestación de espantos y aparecidos a lugares donde en teoría debería de reinar la paz, verbigracia las iglesias y los templos, pero también a sus alrededores.

Daremos a conocer en este post la leyenda conocida como "Los Penitentes de la Recolección"

La Iglesia de la Recolección o Parroquia del Santísimo Nombre de Jesús es uno de los más antiguos templos en la Nueva Guatemala de la Asunción, cuya fundación se remonta al Año de Nuestro Señor Jesucristo de 1797. El barrio del mismo nombre es uno de los de más fama y renombre en el centro de histórico de la ciudad.

Templo Recoleto.
Viernes Santo 6 de Abril de 2012.
Fuente: Sitio Oficial www.recoleccion.org.gt
La Iglesia se ubica entre la 3ra. Calle y 3ra. Avenida de la zona 1 capitalina. La Asociación de Cruzados del Santo Sepulcro es la encargada de una de las mayores tradiciones y devociones de la Semana Mayor, como lo es el solemne Cortejo Procesional del Señor Sepultado del Templo de la Recolección. Es la única institución que cuenta con el permiso de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro de Jerusalén, que permanece activa desde 1098 y cuyo Gran Maestre y comandante actual es el Cardenal Edwin Frederick O'Brien, de utilizar las insignias de su escudo de armas en sus ropajes y estandartes.

Ceremonia Solemne de Crucifixión y Descendimiento del Señor Sepultado de la Recolección.
Viernes Santo 6 de Abril de 2012.
Fuente: Sitio Oficial www.recoleccion.org.gt
Sin embargo, mucho antes de la fundación de la Hermandad de la Consagrada Imagen de Jesús Nazareno del Consuelo y Asociación de Cruzados del Santo Sepulcro por Fray Miguel Murcia el 21 de septiembre de 1953, cuentan las viejas consejas que una procesión de ánimas muy siniestras rondaban las calles del barrio de la Recolección. Así me trasladaron la historia:  

Nía Marta era una señora muy curiosa y siempre estaba indagando en la vida y milagros de todos los vecinos del barrio recoleto.
Aquella mañana fría de marzo (cosa rara para la época de verano) se encontraba charlando desde temprano en la tienda de Nía Carlota sobre un inquietante fenómeno que había ocurrido la noche anterior.

- Ay! Nía Carlota, ¿se dio cuenta cómo ladraban los chuchos anoche? (Por "chucho" entiéndase perro, en lenguaje coloquial.)

- Pos a figúrese que sí. Mi marido el Fidel como es coronel del ejército y será de todo menos cobarde, se calzó las botas y plantó el uniforme y salió luego de desenfundar la pistola del cinto. Allí se ve que es bien baboso porque ¿para qué la enfunda al vestirse si la va a desenfundar luego?, pero en fin, que avanzó derechito a la calle por si había algún enemigo de la Patria buscando escapar por los tejados. Luego como fuera de sí y al grito de "¿Quién vive? O le zampo un plomazo" se pertrechó entre la lechería de Nía María y la carnicería de Don Simón. Pero pasó el tiempo y nada, entró protestando que los de izquierda no se atreven a dar el golpe porque el soldado siempre está dispuesto a morir por su Patria y otra sarta de estupideces más que no alcancé a entenderle mientras se regresaba mascullando a acostar, pero ya ve, ni con sus amenazas al aire dejaron de ladrar los chuchos. (Por "plomazo" entiéndase balazo.)

Otra señora de unos cincuenta años más o menos se aventuró a participar tímidamente en la conversación.

- Me perdonarán la intromisión, pero no es la primera vez que se comportan así de extraño. Llevan ya casi una semana que no dejan dormir. Algo raro miran los chuchos que para nosotros los cristianos resulta imposible de percibir.

- Porque ustedes no quieren, nía Sara, porque ustedes no quieren. - Interrumpió una hermosa joven de aspecto caribeño que había entrado a la tienda a comprar una libra de sal.

- Niña Juanita, dichosos los ojos - acotó la tendera - ¿por qué lo dice?

- Como ustedes saben, mis padres son cubanos pero me crié durante mis primeros años en Haití, hasta la muerte de mi tía. Con ella aprendí que si se desea ver lo que miran los perros, basta con acercarse al animal, quitarle los cheles de los ojos y colocárselos uno. Así, decía mi tía que uno era capaz de ver lo mismo que los perros.

- Qué cosas dice niña Juanita, ni que uno quisiera ver de verdad lo que ellos ven para aullar tanto - se santiguó Nía Carlota.

Nía Sara cambió luego el tercio y hablaron a continuación del alza al precio del tomate, de cómo se organizarían para las alfombras para la Semana Santa y al cabo de quince minutos la peña de ancianas se disgregó por el barrio buscando preparar los desayunos en sus hogares e iniciar sus tareas cotidianas.

Solo Nía Marta se fué buscando a la cubanita para confirmar la información. La alcanzó dos cuadras más adelante y le detuvo el paso.

- ¿Niña Juanita, y está usted segura de lo que le dijo su tía?

- Eso lo que me contaba, pero se ve que las señoras aquí no se van a animar.

-  Yo sí, quiero salir de dudas, tanto de si funciona su receta, como de qué puede ser lo que ven los perros para enloquecer tanto. 

Y diciendo aquello, se marchó a toda prisa.

Serían casi las seis y media de la tarde cuando el sol empezó a ocultarse en el horizonte. Nía Marta regresaba a su casa a preparar la cena y de repente recordó las palabras de la joven cubana.

Cruzó la acera y tocó la puerta de su vecino de enfrente, el carnicero.

- Don Simón, buena noche. Mire que pena, será que me puede prestar ratito a su perro. Tengo un tiradero de comida que se me cayó al hacer la cena y para no desperdiciarlo quisiera llevarlo a mi casa para que él lo aproveche.

- Pues mire qué afortunado resultó el "Gris" con su accidente. Va a cenar hasta mejor que yo. Solo me lo trae temprano, porque estos días se ha puesto como loco lo he tenido que amarrar para que no se meta en mi cuarto.

- Con todo gusto Don Simón.

La mujer tomó al perro y lo llevó a su casa. Le dio de comer un poco de arroz y pollo que apartó de su cena y a continuación le retiró los cheles de los ojos y los colocó en una tapaderita. Regresó a la casa del carnicero y le entregó al perro y se retiró de inmediato a su casa.

La ansiedad le carcomía por dentro pero algo en su interior. Llegó a pensar en un momento de cordura que era mejor no intentarlo, pero pudo más su curiosidad. Así que tomó los cheles del perro que había apartado, los colocó en sus ojos y esperó... esperó ... y esperó. Nada, al cabo de una hora no sucedía absolutamente nada.

Cansada, terminó sus tareas del hogar y se dispuso a acostarse cuando escuchó que los perros aullaban y ladraban en toda la cuadra. 
Apagó la vela del salón y se asomó a la ventana que daba para la calle. Fue entonces que pudo apreciar una larga hilera de penitentes vestidos con túnicas negras y cuyo rostro estaba cubierto por un capirote largo del mismo color. En en lugar que debería de observar los ojos solo veía los agujeros, las cuencas vacías, y a pesar de que escuchaba el arrastrar de pasos aquellas figuras parecían flotar, pues no les veía los pies.
Todos portaban un cirio encendido, menos el último que portaba dos, y al momento de pasar por su ventana le extendió uno para que ella lo tomara mientras le decía: "Tomad hermana, en tres días tendréis que devolvérmelo".

La procesión de ánimas se perdió al cruzar en la esquina y Nía Marta, como fulminada por un rayo, cayó desmayada.

Al día siguiente, despertó creyendo que todo había sido una pesadilla, pero con horror descubrió que el dichoso cirio que había recibido y que aferraba en las manos era un pestilente hueso, un fémur humano todo carcomido.

Las asustadas señoras que se arremolinaban cada día en la tienda no supieron qué decirle cuando les contó su experiencia, y le aconsejaron buscar la ayuda de nuevo de la joven cubana, puesto que al fin y al cabo, ella era la responsable de que estuviera en esa situación.


Todos conocían a la joven por sus visitas a la tienda, pero ninguno se enteró jamás donde era que vivía, así que por mucho que la buscó, imposible fue encontrarla en los dos días siguientes.

Al tercer día, buscó consuelo en en Templo Recoleto, pero el párroco no se encontraba. Su desesperación era grande y el sacristán notándolo le cuestionó por lo que le pasaba. Nía Marta le contó la historia y aquel hombre muy pensativo le dijo:

- Esa no es la primera vez que sucede algo así. Un zapatero del barrio hace un par de años desapareció en la negrura de la noche mientras se oían igual los ladridos de los perros. Nadie supo nunca su paradero, pero mi madre me contó una historia parecida a la que le ocurrió a usted, y me dijo que seguro al zapatero se lo habían ganado los Penitentes de la Recolección. Venga a mi casa, le preguntaremos si ella sabe qué hacer para que usted se salve.

Llegaron a la casa de la madre del sacristán, que le dio un gran sermón por haber caído en esas prácticas mágicas por curiosidad. Le dijo que la única forma de salvarse era que le ayudara un alma pura a devolver aquel hueso, y que por ende debía buscar quién le prestaba a su niño o niña para que pudiera ayudarle.

Le costó mucho, pero al final se apiadó de ella Nía María,, la dueña de la panadería, quien consiguió que su nieta pudiera quedarse con ella esa noche. Las dos mujeres y la niña permanecieron en la casa de Nía Marta hasta que los perros iniciaron el macabro concierto de ladridos y aullidos.
Abrió la ventana Nía Marta y mientras Nía María rezaba un Rosario, se aproximó a la espera del paso de la siniestra procesión.

Al pasar el último de los penitentes de la Recolección se acercó a ella y le dijo:

- "Hola Hermana, vengo por el cirio que os dí a guardar".

La nietecita de Nía María apareció entonces sosteniendo en sus manitas aquél hueso fémur y el penitente lo tomó.

- "Os habéis salvado porque es esta pequeña niña de alma tan pura quien me entrega este objeto. Os había dado un cirio y me devolvéis un hueso, pero me es imposible haceros venir conmigo a buscarlo por la intercesión del Rosario y por esta ingenua criatura."

Se escuchó entonces el retumbar de un trueno en todo el barrio recoleto y empezó a llover a cántaros. Las mortecinas llamas de los cirios de los penitentes permanecían encendidas, inmunes al caudal de agua que se precipitaba sobre ellos. El penitente se incorporó con el resto y se volvieron a perder de la misma manera fugaz que habían aparecido. 

A la mañana siguiente, una comitiva de vecinos del barrio se presentó al Templo de la Recolección y tras hablar con el Fraile Prior de la Parroquia, le rogaron que saliera a bendecir las calles del barrio.
El buen párroco al parecer consintió en la petición y cuentan que desde entonces jamás se volvió a ver a los Penitentes de la Recolección deambulando por la calles.

Así concluye la historia. Aunque existe también la variante en la que la el individuo curioso no consigue el auxilio del alma pura que le ayuda a salvarse y tras colocarle el hábito negro y el capirote, es sumado a la procesión de penitentes, condenado a aparecer cada año y ganar a su vez un alma más a su comitiva.

Muchas Hermandades aún en los años 90 solían utilizar esos capirotes, creo recordar que vi algunos de los miembros de la Hermandad de los Cruzados de Cristo del Templo de Nuestra Señora de los Remedios, durante un cortejo procesional de la Consagrada Imagen del Cristo Yacente del Calvario recorriendo la sexta avenida de la zona 1 con esos atuendos todavía cuando tenía como 9 o 10 años e iba con mis padres a ver las procesiones del Viernes Santo.  La última vez que vi al Escuadrón de Nazarenos con sus típicos capirotes abriendo el paso del cortejo procesional fue en el año 2011.

Afiche de Escuadrón de Nazarenos del Templo del Calvario.
Fuente: https://www.facebook.com/CristoYacenteDelCalvario
Si alguno de los amables lectores se anima a realizar el experimento de Nía Marta, pues ya me contará si ve o no a los Penitentes de la Recolección desfilar frente a su ventana. No hay que creer, ni dejar de creer citaban las abuelitas en otros tiempos. 
Lo que podría confirmarle casi sin lugar a equivocarme es que con suerte lo mínimo que pescaría de dicho experimento sería una conjuntivitis, ese susto con seguridad lo tendría garantizado.

martes, 8 de octubre de 2013

Manifestaciones de Espantos y Aparecidos - Casas y Caserones Abandonados.

En esta nota hablaremos de otro lugar arquetipo para las manifestaciones de espantos y aparecidos: las casas y caserones abandonados...o será mejor decirles "supuestamente" abandonados.
Las viejas casas y caserones de principios de siglo e incluso del siglo pasado han sido en muchos casos abandonados debido al precario estado en que se encuentran para poder seguir alojando de manera segura sus antiguos habitantes. En otros casos, porque los propietarios no teniendo medios suficientes para remodelar las construcciones consideran más rentable mudarse que reconstruir o bien porque quizá los dueños han fallecido sin dejar herederos y las propiedades han quedado en el abandono, olvidadas junto con las memorias de otros dorados años que no tienen quien les recuerde.
Durante los recorridos que realizo para las investigaciones de fenómenos paranormales o bien buscando locación para la actividad de la Noche de las Psicofonías que cada año auspicia el programa El Último Peldaño, que dirige en Onda Regional de Murcia mi buen amigo Joaquín Abenza Moreno, me he ido topando con ciertas construcciones cuyo estado deja mucho a la imaginación y a la sugestión.
En algunos casos, las propiedades no pueden ser visitadas ya que es requerido solicitar permisos especiales para poder recorrer las instalaciones.
Otras casas por el contrario pueden ser visitadas libremente, pero siempre existe el problema de validar que sean seguras tanto a nivel de infraestructura como no estén siendo ya ocupadas por personas que puedan estar utilizándolas para fines delincuenciales o ritos satánicos.

Siempre es oportuno por tanto realizar varias visitas previas a diferentes horas para monitorear que no exista actividad en los alrededores y que en efecto la permanencia en el sitio sea segura.

Antiguo Caserón en Carretera CA18.
San José Pinula.

Detalle de un antiguo caserón en carretera CA18.
San José Pinula.
Sobre este tipo de emplazamientos se suelen contar magistralmente diversas leyendas, que se transmiten de generación en generación por las gentes del lugar.
Una de las que más se repiten relacionadas a construcciones antiguas son las leyendas que se asocian a los duendes, de las que el mayor exponente representativo es el Tzitzimite, también conocido como El Sombrerón. Es un pequeño duendecito, casi como un niño, vestido de negro y con un sombrero tan grande que no le deja ver el rostro.
Este impredecible personaje suele hacerse acompañar de una pequeña mula que carga con sacos de carbón y una pequeña guitarra de cajeta.
Le gusta "cantinear" (enamorar) a las mujeres de ojos negros y de pelo largo trenzado, y cuando les lleva serenata, aquella a la que le canta suele caer en un embrujo tan intenso que si deja de oír sus canciones cada día, se dejan morir de hambre la profunda tristeza y la melancolía.
Las ancianas que se juntaban en corro a platicar en las panaderías solían decir que cuando una mujer caía bajo el encanto del Sombrerón preciso era cortarle la trenza y de ser mucha su influencia recluirla en un convento, donde el duende no podía acercarse a cantarle.
A través de los años las buenas personas que habitan los alrededores de estos caserones dan testimonio afirmando que nunca intentan acercarse si ven amarradas al pórtico o a los árboles cercanos una mula con una carga de sacos de carbón y una pequeña guitarrita, porque el duende, el mismísimo Tzitzimite, anda por los alrededores.

También son frecuentes las apariciones de ánimas errantes asociadas a los "entierros" de dinero.
Con relación a esto las leyendas cuentan que por lo general en los patios, cocinas o cobertizos de los caserones abandonados, a veces el curioso que se aventura en sus entrañas de noche distingue una pequeña luz, bien de color ámbar o bien de color azulado.
Si se aproxima al sitio de donde se origina la luz (que puede ser una pared o sobre el mismo terreno) y se traza con una varita de sauce el signo de la cruz, aparecerá un hombre embozado en una capa negra o una anciana enlutada y dictará las condiciones para la acreditación del entierro de dinero.
Las apariciones solicitan que antes de poder desenterrar los sacos con el tesoro, se ofrezca una cierta cantidad de misas por su alma, visitar algún pariente o realizar una encomienda que dejó de hacer en vida, y luego en una fecha específica si se ha cumplido el trato se puede extraer el botín.
Si por el contrario la paciencia de quien debe cumplir las condiciones es mínima y trata de desenterrar el dinero antes de lo pactado o si trata de engañar a la entidad y no cumple las condiciones al pie de la letra, lo que probablemente encuentre al desenterrar los sacos será carbón con forma de monedas o cofres llenos de ceniza. Si se encuentran junto al tesoro restos de la osamenta del difunto, se debe realizar una misa y organizar su cristiana sepultura para que pueda finalmente descansar en paz.

Pasos, golpes en puertas y ventanas, ruidos, quejidos, gritos e incluso manifestaciones de sombras recorriendo las estancias son algunas de las situaciones que también puede enfrentar el visitante de este tipo de emplazamientos, algunas más cargadas que otras por sucesos luctuosos o violentos, por historias que pueden ser contrastadas en hemeroteca, pero todas con un aura de misterio que las hace atractivas para la investigación.

viernes, 4 de octubre de 2013

Manifestaciones de Espantos y Aparecidos - Los Tanques de Agua.

A través de los años se han contado siempre historias y leyendas de espantos y aparecidos cuyas manifestaciones suelen ocurrir en entornos muy particulares.
Las siguientes notas las enfocaremos a realizar un breve acercamiento a tales historias pero principalmente a ejemplificar algunos de esos enclaves que suelen estar relacionados con el misterio.
El primero que viene a mi memoria gracias a los relatos que me contaron tanto mi abuela como mi madre son los que se desenvuelven en los conocidos como "tanques de agua".
En nuestro país, las municipalidades tuvieron una época en la que construyeron grandes áreas comunitarias con pilas o piletas que las buenas señoras podían utilizar gratuitamente para poder lavar la ropa.
Los tanques de agua acercaban el vital líquido a las poblaciones y reducían el riesgo de ahogamientos en los ríos, principalmente en las épocas de las crecidas de los caudales por las fuertes lluvias. 
Durante el día las mujeres se afanaban por restregar y tender las prendas, mientras sus niños corrían y jugueteaban en los alrededores en un entorno más seguro.
 
Tanque Municipal de Agua.
San José Pinula. Octubre 2013.

Pero por las noches o en las madrugadas, aquellos eran considerados sitios predilectos para la proliferación de espantos y aparecidos.
La más que famosa entidad conocida como "La llorona" solía ser de las principales en ser descritas por las señoras de avanzada edad visitando aquellos lugares, ya que hacen alusión a que busca a sus hijos, a los que ahogó en el Río de las Vacas, flotando enlutada, con la cara y los cabellos crispados,  profiriendo los lastimeros gritos de "Ay mis hijos!, ¿Dónde están mis hijos?", mientras hunde las manos en el agua en busca de ellos.
Se le recuerda al lector que si alguna vez llega a escuchar a esta aparición debe prestar atención a la siguiente pista:  Si los lamentos se oyen cerca, quiere decir que la aparición se encuentra lejos. Pero si los lamentos se oyen lejos, más le valdrá rezar y correr, porque la aparición se encuentra entonces cerca.
En la zona 5 de la ciudad capital justo en el barrio de La Palmita, donde viví durante mis primeros 10 años, recuerdo que se hacían corrillos y tertulias al rededor de las 6 de la tarde mientras se preparaba el café y los frijolitos para la cena.
Una de las historias que más me impresionó se parecía en algo a la siguiente:

Los Viernes Santos son días de guardar. Eso quiere decir que cualquier trabajo aún doméstico debía de dejarse de realizar a menos que fuera extremadamente necesario o vital.
La gente dedicaba su día a la elaboración de los huertos y en el rezo del Santo Rosario, la Novena de Jesús de la Divina Misericordia, la meditación de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo en la Santa Biblia o a escuchar Marchas Fúnebres y recogerse en los pensamientos cuaresmales.
Nía Mirtala (lo que hoy sería un equivalente a decir "Doña" Mirtala) se ganaba el sustento lavando ajeno, para lo cual pasaba siempre recogiendo las costaladas de ropa en un carretón que llevaba al tanque de agua municipal llamado de Santa Ana.
Cuentan que aquel Viernes Santo, se le vió pasando con su carretón por todas las casas para solicitar la carga de ropa de sus clientes y dirigirse a lavar como si fuera otro día cualquiera.
Nía Candelaria, una de las ancianas que más tiempo llevaba de vivir en el barrio, le dijo al verla pasar que tuviera presente que era un día de guardar y que igual a ella le habían adelantado el pago del viernes para que no tuviera que laborar.
Nía Mirtala le dijo que a ella no le importaba el día que fuera, que ella lo que quería era salir de pobre y si para eso necesitaba hacer cualquier cosa, sería capaz de pedir ayuda al mismísmo diablo para ganar más y más dinero.
Nía Candelaria se escandalizó y después de persignarse le dijo que nadie cristiano le daría trabajo así y menos aquel día.
Dicho y hecho, el carretón de la lavandera permaneció vacío sin que nadie se atuviera a solicitar sus servicios durante más de una hora.
Finalmente, llegó a una esquina donde estaba un puesto de una vendedora de velas, hierbas y remedios caseros, muy denostada por la gente del barrio por ser considerada una bruja.
- "Buenas Nía Salo, ¿usted no tiene nada para lavar?" - dicen que saludó la lavandera.
- "Buenas hija, pasa" - le contestó la enjuta vieja - "tengo unos costales de maíz que necesito lavar, pero ya ves, soy muy mayor y no tengo fuerzas para llevar tanto peso hasta el tanque de agua. Es una pena, tengo un encarguito que hacer y necesito los granos del maíz para poder hacerlo. Si tu quieres hacerlo, te pagaré 1 Quetzal (moneda de Guatemala, que por aquellos años se encontraba en paridad con el Dólar norteamericano) por cada saco que traigas de granos de maíz limpio."
- "No se apure Nía Salo, yo se lo hago." - acotó la lavandera.
Y diciendo aquello, se puso a cargar sobre el carretón las costaladas de maíz que quería la siniestra anciana.
Al cabo de un cuarto de hora, se dirigió al tanque y en la soledad de la tarde se puso a vaciar los granos en unos botes que dispuso en un lavadero y que empezó luego a llenar con el líquido de una de las piletas.
El trabajo cada vez se le hacía más pesado, pero como era tan ambiciosa, seguía pensando en no dejar de lavar. Le daba la impresión que por cada saco de maíz que lavaba uno nuevo más sucio aparecía en el carretón.
Finalmente, le dieron las tres de la tarde, la hora en que se conmemora la muerte de Nuestro Señor Jesucristo por nuestra redención. Es costumbre rezar un Credo justo a esa hora, y haciendo una genuflexión al llegar a la parte de su muerte, darle gracias por aquel sacrificio de amor infinito efectuado por nosotros.
Las campanas de la Parroquia María Auxiliadora tañían al aire llamando a los Santos Oficios, pero a Nía Mirtala le era indiferente.
"No aguanto seguir lavando, en verdad que quisiera poder trabajar más rápido para ganarme todo el dinero posible. ¿No me explico como hay gente que pierde el valioso tiempo? Ya lo dije, si el maligno me ofreciera ayuda para poder ganar más dinero la aceptaba".
Y entonces, en ese momento fue que tuvo la experiencia más aterradora de su vida. Y es que vió que su deseo fue cumplido de una manera muy macabra.
Removiendo los granos de maíz dentro del bote se dió cuenta que el agua se arremolinaba con violencia y tuvo contacto con otra mano que se afanaba también en lavar el maíz.
Una mano que salía del fondo del bote, sin cuerpo, como sembrada en el fondo del recipiente, una mano animalezca, negra, peluda y con largas y afiladas uñas que le rasgaron la piel al contacto.
Horrorizada, retiró su propia mano de aquel bote y siguió viendo girar aquella otra siniestra en el fondo, haciendo círculos sin parar, al mismo ritmo que su febril cabeza empezó a girar también hasta que cayó desmayada en el piso.
La gente que salía de los Santos Oficios la encontró allí, inmóvil, cerca de una hora y media después.
En el carretón no habían sacos de maíz, sino sacos de carbón. Y en los sacos apilados que suponía de maíz limpio, solo cenizas y pelos de elote. Sus manos, estaban negras de remover cenizas pestilentes, como si fueran cenizas de cadáveres incinerados.
Cuentan entonces que nunca se recuperó de un derrame que le paralizó  medio cuerpo, justo del lado en que entró en contacto con aquella garra, y durante toda su vida cada Viernes Santo caía en cama con grandes fiebres alcanzando a musitar nada más "Era la mano del diablo, la mano del diablo".
 
Los Tanques Municipales también han ido evolucionando, hoy en día los hay como el que está en San José Pinula, más moderno, con juegos de madera para los pequeños de las lavanderas, pero también los hay tan antiguos como los que se encuentran frente a las ruinas del Convento de Santa Clara en la Antigua Guatemala, que siguen siendo exactamente los mismos de la época colonial.


Tanque Municipal de Agua, frente a las Ruinas del Convento de Santa Clara.
Antigua Guatemala. Septiembre 2013.
Existen otras leyendas como las de la Siguanaba, una figura femenina de mujer muy sensual y provocativa, que suele aparecerse en un camisón casi transparente recorriendo las calles en busca de los hombres mujeriegos.
He escuchado las historias de hombres que caminando por las cercanías de los tanques de agua suelen ver a esa voluptuosa figura a la orilla de los tanques de agua, algunas veces peinando sus largos cabellos con un peine dorado, otras lavándose el pelo con un guacal también dorado, con el que saca el agua de las piletas.
Nunca se deja ver la cara y suele hacer gestos provocativos con las manos para incitar al espectador a que se acerque.
Una vez el incauto se encuentra a su alcance se da la vuelta, y donde esperan encontrar un rostro hermoso en sintonía con su figura se topan con la descarnada calavera de una yegua, con ojos refulgentes. Sus manos entonces, atenazan a su víctima y si bien en algunos casos lo ahogan en el tanque de agua, en otras se los lleva entre alaridos de pavor para arrojarlos en un barranco.

Vista frontal Tanque Municipal de Agua, frente a las ruinas del Convento de Santa Clara.
Antigua Guatemala, Septiembre de 2013.

Si visita Guatemala, no dude en dar un paseo cerca de los Tanques de Agua, los hay en cualquier ciudad y pueblo. Si llega a ser testigo de lo sobrenatural, no dude jamás en enviarme su historia para contarla aquí, en Guatemisterios.

miércoles, 2 de octubre de 2013

El Lago de Amatitlán.

A 25 kilómetros de la Ciudad Capital se encuentra Amatitlán, otro de los 17 municipios que conforman el departamento de Guatemala.
Su principal atracción es el Lago de Amatitlán, aunque son famosos también algunos balnearios y lugares recreativos como Santa Teresita, que cuenta con un Spa y aguas termales, así como numerosas picinas, tanto de agua caliente como de agua fría.
El lago fue formado hace 40 mil años, durante la era cuaternaria, pero los movimientos telúricos y de adecuación de las placas tectónicas a través de los años han reducido su tamaño a 15 Kms.

En el muelle, es posible alquilar una pequeña embarcación para poder hacer un recorrido por el lago.

Vista del muelle desde una embarcación.

A orillas del lago se han establecido algunas viviendas y comunidades que en su mayoría trabajan en los alrededores, desde pescadores de mojarras hasta vendedores de comidas y otros productos en los alrededores.

Navegando en los márgenes del lago.

Algunas de las construcciones aledañas se encuentran abandonadas, probablemente a causa de los desbordamientos del lago cuando sube el caudal por las lluvias y por afluente que proviene del río Villalobos.


En Amatitlán también existe un teleférico que aún se encuentra en funcionamiento y en algunos puntos pasa exactamente sobre el lago.
Es una de las actividades recomendadas para realizar al igual que el paseo en lancha.
No hay una hora recomendada para realizar el paseo turístico por el lugar, pero el atardecer permite que el clima no sea tan caluroso y que de ser posible se pueda observar una agradable puesta de sol.

Puesta del sol en el Lago de Amatitlán.
Los altos índices de contaminación del lago por las vertientes de desechos industriales de las plantas que se encuentran a su alrededor hacen no recomendable el consumo de ningún tipo de peces (como las mojarras) debido a la alta proliferación de cianobacterias. Estudios realizados en los peces que se extraen para consumo de la región a confirmado que presentan contenidos de plomo, por lo que no deberían consumirse.

Sin embargo, a pesar de que la piscicultura no es un nicho de negocio grande, el turismo es una gran fuente de generación de empleo e ingresos para el municipio.

martes, 1 de octubre de 2013

El Santo Hermano Pedro de San José Betancur

En la Antigua Iglesia de San Francisco el Grande, de la cual ya hemos publicado bastantes notas previas, se encuentran los restos del Santo Hermano Pedro de San José Betancur, fundador de la orden de los Bethlemitas.
Puerta templo de San Francisco el Grande.
Cierto es que nació en España, en la isla de Tenerife, allá por el año del Señor de mil seiscientos veintiséis, pero su obra la realizó en la muy noble y muy leal Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.
Devoto y muy religioso desde la infancia, cumplió su vocación al ordenarse fraile terciario franciscano y posteriormente realizar la obra misionera en nuestro país.

El Santo Hermano Pedro vivía en constante oración, meditación, ayuno y mortificación, siendo la humildad parte de su característica de vida.
En el museo en su honor se pueden contemplar un sayal con el que solía cubrirse y las pobres vestimentas que constituían su hábito religioso.

También una capanilla, con la que solía recorrer las empedradas calles aquellos años musitando la consigna: "Acordaos hermanos que un alma tenemos, y si la perdemos, no la recobramos."

Su misión fue siempre el rescate de los pobres y menesterosos, firmemente convencido que la estancia terrenal y los bienes materiales son pasajeros y la vida espiritual eterna.

Es el único Santo en Guatemala y toda Centroamérica, por lo que es un honor solemne y un privilegio el poder orar en la tumba que alberga sus venerables restos.


Ingreso a Santuario del Hermano Pedro.

Es tal la devoción y el fervor que se le tiene al milagroso Santo Hermano Pedro que hasta en el desfile del día de la independencia del 15 de septiembre, en donde marchan soldados, bomberos, estudiantes, también es portado un cuadro con la imagen del Santo por dos monjas bethlemitas.

Monjas Bethlemitas portando un cuadro del Santo Hermano Pedro.
Desfile del día de la independencia, 15 de Septiembre de 2013.
La entrada al santurario es un tranquilo recinto donde se encuentra una fuente con un mural alusivo al octavo centenario de la fundación de la Orden Franciscana, y se pueden apreciar tanto al Santo Hermano Pedro como a San Francisco de Asís, y en la parte superior también a Su Santidad Juan Pablo II e incluso el blasón de la Municipalidad de Antigua Guatemala, el Quetzal que es nuestra ave símbolo nacional, el sol, la luna, los volcanes de Fuego, de Agua y el volcán Santiaguito, y ciudadanos con trajes típicos de Sacatepéquez.

Fuente con mural conmemorativo de los 800 años de la fundación de la Orden Franciscana.
El Santo Hermano Pedro dejó como reliquia viva un árbol de esquisúchil sembrado en la Ermita del Santo Calvario el 19 de marzo de 1657.  Un árbol de la misma especie flanquea también la entrada,
Seis vástagos del árbol original fueron enviados a solicitud de la Alcaldía de Vilaflor a Tenerife, para ser sembrados en diferentes lugares de la tierra que vió nacer al Santo.
Son árboles que hoy hermanan nuestras tierras unidos por la devoción. Se le atribuyen al Santo Hermano Pedro numerosos milagros obrados con las flores de dicho árbol y también de los árboles que se originaron de los vástagos del árbol original, tanto al ser preparadas en infusiones que la gente con diferentes dolencias consumen o simplemente por el contacto y la oración con fe.


Dentro del santuario, se encuentra un hermoso vitral que rememora al Santo y la cripta que alberga sus venerables restos mortales.
Es un lugar de recogimiento y oración, de espiritualidad absoluta. En ningún otro lugar del país o de la América Central es posible estar en contacto con un verdadero Santo.

Vitral ubicado al frente de la cripta del Santo Hermano Pedro.
Al pie de la cripta, reclinatorios permiten postrarse a suplicar a Nuestro Señor Jesucristo obre por intercesión del Santo Hermano Pedro los milagros que se le solicitan.

Cripta del Santo Hermano Pedro de San José Betancur.

Los Hermanos de la Orden de los Betlemitas siguen hoy en día su legado, y ejercen sus funciones en las Obras Sociales del Hermano Pedro, cuyo templo se ubica a pocas cuadras del Santuario y de la Iglesia de San Francisco el Grande.

Sede de las Obras Sociales del Hermano Pedro.

Templo de las Obras Sociales del Hermano Pedro.

Una de las tradiciones que también le debemos hoy en día al Santo Hermano Pedro es la elaboración de los Nacimientos para la época navideña, y que en España conocen comunmente con el nombre de "Belenes".
Así como para la Semana Mayor (Semana Santa) se elaboran las alfombras y los huertos, para la época de adviento y navidad son los Nacimientos nuestra tradición más representativa, pero para ambos temas dedicaremos en el futuro sus propios artículos.