jueves, 29 de diciembre de 2011

El Cementerio Municipal de San José Pinula

La siguiente investigación y crónica la obtuve del cronista de excepción vía correo, cuando me encontraba en busca de información sobre el lugar que escogí para la experimentación de la Noche de las Psicofonías en el año 2009.

Breves Datos Históricos del Cementerio Municipal de San José Pinula.
Cronista de excepción: José Mario Lutin Solares.
La necesidad de contar con un terreno para el enterramiento ha permitido que los poblados busquen los lugares idóneos para tal fin, pues el aspecto moral y espiritual que caracteriza a la mayoría de los países de America, hace que los deudos de una persona que fallece, quieran tener los restos físicos del cuerpo humano para rendirles homenaje según sea la religión que profese. Esta costumbre o tradición se cree con certeza que fue traída por los españoles luego de la conquista. No debe de olvidarse que los mayas lo hacían a su manera, principalmente si se trataba de Reyes o Reinas, o bien personajes destacados en sus tribus o grupos en que se dividía nuestra gran civilización. En el caso religioso y como una costumbre netamente española se acostumbraba realizar enterramientos en los conventos o iglesias católicas de las localidades, situación que puede comprobarse principalmente en las iglesias de la ciudad capital.
En San José Pinula, luego de la fundación del Municipio el 1 de octubre de 1886, cuando se separo definitivamente de Santa Catarina Pinula, no se contaba con un cementerio, por lo que las autoridades de la época permitieron que los enterramientos se hicieran de donde se encuentra actualmente la Iglesia Antigua, terrenos que colindaban con el río del mismo nombre y la carretera que conduce a la Ciudad Capital. Las necesidades que el nuevo municipio presentaba como el edificio municipal y el propio CAMPOSANTO, como se le denomino antiguamente hizo que la primera corporación municipal buscara los sitios adecuados para su instalación; fue así como en la parte nor poniente a un costado de la Iglesia Antigua se habilito el primer cementerio por ordenes del Alcalde Lorenzo Cifuentes (PRIMER ALCALDE).
Según relatan los libros de los archivos municipales, se cerco desde la calle real para evitar que los animales que pastaban en los potreros vecinos pisotearan los sepulcros de varios cadáveres que en ese lugar se habían enterrado. Este dato nos muestra como dio inicio el ritual de enterramiento en San José Pinula, que se calcula en cantidades pequeñas por la cantidad de habitantes existentes en el lugar. Las Autoridades de 1892 a nivel municipal estando como alcalde el señor Antonio Quintana, disponen que la ubicación no es la mejor y logran que un vecino de quien se desconoce el nombre, done un terreno cerca de la quebrada de Las Anonas, es en ese lugar donde se inician los enterramientos en lo que actualmente es nuestro Cementerio que es utilizado por residentes de la cabecera municipal y las aldeas cercanas que no cuentan con cementerios propios.
El Alcalde del año 1891, Señor Agustín Alvarado en vista de lo pequeño que resulto el predio, había hecho gestiones con el vecino Cinforoso Santos, quien también fungió como alcalde en 1890, con el fin de que vendiera a la municipalidad dos manzanas que colindaban hacia el sur ( con este dato se cree que fue el señor Santos quien dono el primer predio utilizado), platicas que lograron convencerle pero que no se pudo realizar dicho negocio, pues la Municipalidad no contaba con los 200 pesos (moneda utilizada en la época) que pedía el mencionado propietario.
No fue si no en la Administración de Don Agustín Alvarado en 1891, que se logra negociar una manzana pero esta vez con el señor Francisco Torres (que había adquirido dichos terrenos), aunque ofrecía las dos manzanas por el precio de los 200 pesos; por la escasez de fondos únicamente se pudo reunir el dinero para comprar una manzana con la colaboración económica que se le solicito a los pobladores y milicianos que residían en el pueblo. El negocio finalmente se hace con la hermana del señor Eduardo Torres (conocido como Guayo Torres), dueño de la primera adobera del municipio. A esta señora se le cancelaron 100 pesos por una manzana.
El cementerio fue suficiente para cumplir su función por lo que se construyo un cuarto de adobe en la entrada principal con lámina y artesón de madera rojiza que sirvió como capilla para que antes de los enterramientos a los difuntos se les rezara antes de proceder a sepultarlos. Desde entonces se coloco un Cristo que fue traído especialmente para colocarlo en el altar y se le denomino Señor de las Misericordias o Señor de las Angustias, que es el mismo que se encuentra hasta la fecha en la Capilla Nueva. Como una costumbre de ese entonces se recuerda que una veladora permanecía encendida hasta las ocho de la noche (se desconoce quien era el guardián que se encargaba de apagarla por las noches). Esta capilla permanecía intacta a pesar de no existir vigilancia especial y donde se comprueba el gran respeto y honradez que los habitantes tenían para con los difuntos y su religiosidad.
Fue hasta la Administración Municipal de 1952 – 1953 del Alcalde José María Lutin Lemus, que se vio la necesidad nuevamente de ampliar el espacio necesario y contar con mas terreno, de esta manera el Concejo Municipal acuerda comprar otra fracción hacia el sur de 50 metros de frente por el largo que tiene el cementerio aproximadamente una manzana; en los datos del archivo no se menciona el vendedor especifico aunque si el nombre de los propietarios que seguía siendo la familia Torres, pues antes solo habían vendido una manzana. El valor subió en quetzales que era la moneda circulante en esos años y que había sustituido al peso. La capilla cambia de lugar y se coloca hacia el sur con una construcción siempre de adobe con lámina y madera aserrada.
En la administración de Don Luis Víctor Ramírez 1958 – 1959 se compra otra fracción de terreno de las mismas medidas y se amplia con lo que hoy se conoce como el Sector Nuevo, se construye una capilla formal de block, madera y lamina con espacio para la capilla y una galera en la parte posterior hacia el oriente, conservándose el Cristo del Señor de las Angustias en el altar principal.
La capilla que actualmente esta en el cementerio fue construida en la administración municipal del señor Oswaldo López Matías, con un mejor diseño y vista especial en la entrada y en el mismo lugar donde se encontraba la anterior. El Altar de madera es obra de la Administración del Alcalde Víctor Reyes Pur, quien contrato al Señor Renato Rodríguez tallador profesional en madera para su diseño y elaboración.
DE LAS CAMPANAS
Actualmente se conserva una de las dos campanas existentes puesto que una de ellas fue robada. Lo que se recuerda de la existencia de las campanas es que la misma se sonaba por el guardián del cementerio cuando ingresaba un sepelio. Antiguamente se sonaba una vez cada minuto si se trataba de un menor de edad fallecido, dos campanazos cada minuto si era un adulto; cuando se trataba de varios sepelios se escuchaba sonar de la misma forma dependiendo de la cantidad de los difuntos a sepultar. Actualmente en esta capilla se celebra como se hacia en los tiempos antiguos una misa en la capilla el dos de noviembre que se celebra el día de los difuntos cada año, así como se realizan responsos (rezos especiales) frente a las tumbas según solicitud de los familiares.
DEL MANTENIMIENTO
Desde los años 50 se mantuvo la costumbre y devoción que los alcaldes auxiliares de las diferentes aldeas junto a sus integrantes realizaban faenas de limpieza (chapeo), meses antes de la celebración del día de difuntos asignándoles por parte de la municipalidad un sector que le correspondía a cada grupo; este trabajo lo realizaban a donorem y se consideraba como un agradecimiento de las comunidades por permitírseles enterrar a sus familiares en el cementerio de la localidad.
ALDEAS QUE CUENTAN CON CEMENTERIO:
• Concepción Pinula
• El Colorado
• Las Nubes
• Contreras

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